Por fin ha ocurrido y debemos alegrarnos por ello. Han tenido que transcurrir 23 años para que, al fin, los caminos del principal sello de música jamaicana en España y el más veterano referente en activo del panorama de bandas de ska y rock steady en Euskadi se hayan encontrado.

LiquidatorMusic apuesta en firme por la publicación de un trabajo,‘Vuelta y Vuelta’, que supone el cuarto en la trayectoria de Akatz tras la aparición de maquetas, singles, Ep´s y recopilatorios, convencido de que aunque no hayan sido muchas las ediciones para una trayectoria tan longeva como la suya, cada una de ellas ha ido acompañada de una prolija actividad en directo, el terreno donde ésta se desenvuelve con mayor soltura y en el que ha venido derrochando por igual talento, gusto por la música con clase y afán de hacer divertir en festivales, salas, fiestas populares y centros sociales.
Y conviene extenderse en ello dado que constituye en la actualidad uno de los mayores alicientes de Akatz. Sin necesidad de mirar en exceso al pasado -pues son hijos del tiempo y las circunstancias que les han tocado vivir-, la propuesta de directo, que plantean con orgullo, recupera elementos estéticos que les hacen únicos: un conjunto de músicos elegantemente ataviados con trajes tónicos y sombreros de ala corta, un repertorio que rinde pleitesía a los ritmos añejos jamaicanos y un showman como Dr.Baltz que sabe bien cómo ganarse a la audiencia bromeando e interactuando constantemente con ella. Akatz no son jamaicanos ni británicos, aunque tampoco lo pretenden. A su favor puede decirse que han encontrado un camino propio en el que se hacen genuinos, reconocibles y únicos: en el que interpretan en castellano composiciones de cosecha propia que hablan de su realidad cotidiana, curtidos en el carácter rudo que todo bilbaíno posee, y lo hacen sobre un fundamento de oldies jamaicanos al que, llegado el caso, incorporan elementos bailables del swing, actitudes del punk o se adentran en sugerentes remezclas dub en vivo si la ocasión así lo requiere. Registrado en los estudios Euridia por Ibon Larrucea -miembro fundador de la banda- y mezclado por el cántabro Roberto Sánchez en  ALone Ark Muzzik Studio, el cuarto álbum de Akatz, resume bien todo el espectro de estilos que abarcan: desde el ska instrumental de esos que quitan el hipo (Skarmentu), pasando por melosos rock steadys (Vacío de ti), himnos destinados a ser coreados desgañitándose en el apogeo de cualquier evento social (Más ruido, Fiesta del 73, Joaquín Murrieta), reggae primerizo marcado por la omnipresencia del órgano (Comida casera), canciones de denuncia social arraigadas en la actualidad (Skándalo), hasta temas en los que el jazz conecta con el ska con pasmosa naturalidad (Ansiedad, De cine).
Nadie puede sentirse defraudado porque este nuevo trabajo de Akatz no se limita a ser un bonito vinilo de 12 pulgadas que guardar con cariño en el estante de una habitación o pinchar allí donde los muchachos de Bilbo ofrecen su mejor cara: sobre un escenario. (Larry ACR)

AKATZ coge la música de Jamaica como base para crear un discurso respetuoso con la raíz, pero a la vez propio, que ha ido evolucionando con los años en los que los temas instrumentales y los cantados en Euskera y el Inglés han sido sustituidos por el castellano. Pero no sólo de ska y reggae vive el hombre, también podemos encontrar sonidos y ritmos de estilos tan variados como rocksteady, rhythm an blues, soul, jazz, swing, latin, brazil… Siempre dejando bien claro su sello y sus raíces.
Este octeto ofrece un directo con una estética muy cuidada, además de un show  muy dinámico, divertido y muy muy participativo. Llevan al pie de la letra lo de interactuar con el público, tanto es así, que en un tramo de su show, el grupo deja el micro abierto, para todo aquel que se atreva a subir al escenario e improvisar con la banda en directo, a lo MC, vamos, una auténtica fiesta, hacen bailar a todos los públicos, desde al más fanático y amante de los sonidos y ritmos negros como al más escéptico.